Después de casi dos meses con la lesión de espalda, por fin podía volver a jugar al baloncesto. Hoy teníamos un partido aplazado, así que tocaba jugar. Al final, no han sido suficientes en el otro equipo, y hemos ganado. Para aprovechar el madrugón, hemos jugado una pachanga entre los que estábamos.

Todo iba bien hasta que en un movimiento lateral, el pie se me ha quedado quieto y el tobillo ha cedido. Lo que más me ha preocupado en el momento es que en ese momento, el pie me ha hecho un agradable *crack*. Me temía lo peor...

En el hospital, me han confirmado que no era más que una esguince, y el sonido me han dicho que era normal en estos casos. Me han vendado, y me han dicho que no apoye el pie, para lo que me han dado unas muletas. Hay que ver lo incómodo que es andar con muletas.

De momento, tengo pensado ir a la Guademy, pero todo depende de cómo mejore de aquí al jueves, que es cuando tengo el vuelo. Es una auténtica jodienda esto de las lesiones. Está claro que este año no tendría que haber jugado lo más mínimo...